Artistas como Jean-Honoré Fragonard, Édouard Henri Theophile Pingret, François Boucher y Élisabeth Vigée Le Brun, entre otros, se darán cita a partir del próximo sábado 19 de mayo en el Museo Nacional de San Carlos (MNSC) en la muestra Gabinete Rococó.

 

Integrada por 28 obras, la exposición hará un recorrido por las diversas facetas y técnicas de uno de los periodos artísticos más fastuosos de la historia. Su museografía busca una ambientación estética en diálogo con música de la época y obras de Fragonard, Hieronymus Janssens, Jean-Marc Nattier y Vigée Le Brun. Las piezas reunidas provienen del acervo del recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes, así como del Museo Soumaya, Museo Franz Mayer y de la Colección Pérez Simón.

 

El Rococó se originó en Francia entre 1730 y 1760. Comprende uno de los períodos más glamorosos de la historia del arte ya que, por lo general, los artistas trabajaban al servicio de la aristocracia y pudieron realizar sus obras con más libertad y de temáticas relativas al lujo, la comodidad y la convivencia noble, alimentadas de ornamentaciones basadas en la naturaleza.

 

La llamada pintura galante llegó a su máximo esplendor en la década de 1730. Los artistas usaron colores claros y formas curvilíneas, con temas como querubines, mitos de amor, paisajes con fiestas sobre la hierba en las que personajes aristocráticos daban lugar a aventuras amorosas y cortesanas. El periodo no resultó ajeno a los temas mitológicos que se entremezclaron con escenas dotadas de gran sensualidad, alegría y frescura.

 

El concepto de Rococó tiene origen francés, rocaille (piedra) y coquille (concha), ambos elementos ligados, no solo de manera fonética, sino en la ornamentación de los interiores palaciegos. Destaca por la decoración asimétrica, cercana a las formas naturales, irregulares, lejanas a temas historicistas.

 

Al Rococó se le considera la culminación de la época Barroca, del que se diferencia por la elegancia de las obras, la opulencia y el colorido, en contraste con el tenebrismo y religiosidad del Barroco.

 

Uno de los factores que estimuló el nacimiento de este periodo fue el ascenso del rey Luis XV al trono de Francia, quien mostró desinterés por la política y se inclinó por las fiestas en la corte. Esta tendencia coadyuvó a que los artistas optaran por plasmar detalles sutiles que adornaron la vida cotidiana con retratos y escenas festivas.

 

Con respecto a lo social, comienza a reflejar el cambio que da el papel de la mujer, quien se convierte en la principal organizadora de reuniones para hablar sobre juegos, literatura, política o para bailar. Además, se intenta reproducir los sentimientos que había en la vida aristocrática.

 

El fin del Rococó inicia alrededor de 1760 al ser duramente criticado por la Ilustración debido a la superficialidad de los temas que retrataban los artistas allegados a la corte real, cuyos ideales se contraponían con los nuevos esquemas de pensamiento propuestos por los enciclopédicos: la libertad, razón y equidad. Personajes como Voltaire y Jacques-François Blondel extienden la crítica; este último, en particular, se lamentó de la “increíble mezcla de conchas, dragones, cañas, palmas y plantas”. En 1780 deja de ser tendencia en Francia y es reemplazado por el orden y la recuperación de los antiguos cánones que dan lugar al Neoclasicismo.