Imperceptiblemente iluminada o descaradamente relumbrante, la oscuridad sólo puede mirarse cuando interactúa con la luz. A diferencia del exceso de iluminación que al deslumbrar enceguece, la oscuridad expande la visión sugiriendo realidades no visibles. Aliada invaluable en la presentación artística del misterio, la oscuridad ha sido forma y metáfora de sentimientos religiosos y espirituales, fantasías, bajezas humanas y sensaciones de infinitud.

             

Concebida como un encuentro entre conciencias artísticas que han representado el misterio, Relumbrante Oscuridad devela la transhistoricidad de los misterios. Fascinante por la comparación que establece entre sus distintas interpretaciones, la exposición, además de presentar algunas obras renacentistas –como la famosa alegoría El caballero, la muerte y el diablo que realizó Alberto Durero en 1513-, introduce el tema del Romanticismo Oscuro y su resonancia en la creación de un artista contemporáneo mexicano: Juan Carlos del Valle.  

 

Sobresaliente en el escenario pictórico por sus perturbadoras y emotivas atmósferas cromáticas, Juan Carlos del Valle (1975) ha explorado, desde el inicio de su trayectoria, el potencial expresivo que ofrecen las calidades tonales de la oscuridad. Interesado en sugerir la existencia de distintas dimensiones de realidad en el contexto de una misma representación, el pintor ha desarrollado una propuesta en la que lo real se disuelve y reinventa en su unión con la ficción. Al igual que el Romanticismo Oscuro que se desarrolló entre la segunda mitad del siglo XVIII y la primera del XIX, la obra de Juan Carlos del Valle se impone con estéticas sublimes en las que lo fantástico, terrorífico y místico borra los límites entre la realidad y la fantasía. En su obra, la oscuridad desestabiliza lo misterioso, manteniendo una sutil tensión entre lo real, la realidad y la ficción.

 

Entre las piezas más sobresalientes que se exhiben se encuentras varios grabados de la serie Los Caprichos de Francisco Goya. Publicada en 1799, esta serie se considera su primera obra romántica oscura. Trabajada con figuraciones grotescas que representan distintas bajezas sociales y personales, Los Caprichos recuerdan, a través de sus imágenes, que cuando la razón duerme, se pone a volar la imaginación.

 

Integrada con obras de la Colección del Museo Nacional de San Carlos y pinturas recientes de Juan Carlos del Valle, Relumbrante Oscuridad está diseñada como una narrativa de diez núcleos temáticos que corresponden al vuelo de la imaginación, la comprensión de la oscuridad, la manifestación del misterio, el terror, los cuentos de hadas, las brujas, el mal, la noche, la muerte, el infierno y la salida simbólica hacia la luz.

 

Entre las piezas más sobresalientes que se exhiben se encuentras varios grabados de la serie Los Caprichos de Francisco Goya. Publicada en 1799, esta serie se considera su primera obra romántica oscura. Trabajada con figuraciones grotescas que representan distintas bajezas sociales y personales, Los Caprichos recuerdan, a través de sus imágenes, que cuando la razón duerme, se pone a volar la imaginación.

 

Pensada para que el espectador disfrute mirando los misterios de cada imagen, la muestra está dividida en pequeñas secciones que abordan la oscuridad -estableciendo discretamente comparaciones entre su diferencia con la alegoría- en un rango temporal que abarca el Renacimiento, el Romanticismo y la pintura contemporánea de Del Valle con temas como la muerte, el infierno, las brujas, cuentos de hadas y el deseo de una eternidad que, a través de la luz, lleve al caminante hacia Dios”.

 

Sustentado en la imaginación mística, fantástica o crítica, el Romanticismo Oscuro reinterpreta versiones literarias de la religión católica y de cuentos de hadas, representa la fragilidad humana ante la tentación y el poder, da visibilidad al terror y hurga en escenas nocturnas diluyendo siempre los límites entre la realidad y la ficción.

 

Juan Carlos del Valle estudió con Demetrio Llordén y José Manuel Schmill. Ha presentado de manera individual exposiciones en nuestro país, así como en Estados Unidos y Perú. Sus investigaciones estéticas se enfocan principalmente en obras de Rembrandt, Velázquez, Sorolla y Zuloaga, así como Saturnino Herrán y Germán Gedovius.

El espacio de inmersión de la exposición estará dedicado a los personajes fantásticos del universo literario infantil que el artista Juan Carlos del Valle reinterpreta en su pintura. La dualidad luz y sombra, tan importante en la plástica del pintor, se adaptará al mundo simbólico y moral de los valores para repensar desde ahí las características de personajes como hadas, princesas, monstruos y brujas.