Obras reunidas por su alta calidad y belleza han sido elegidas para establecer un enriquecedor diálogo entre la colección de la Galería Colnaghi y la del Museo Nacional de San Carlos, y brindar así una oportunidad única de emparejar piezas de las dos instituciones y crear una experiencia novedosa entre el público visitante, propiciando una forma de acercamiento con una mayor contextualización y riqueza de contenidos.  

 

Del Pontormo a Murillo. Entre lo sagrado y lo profano, exposición que integra piezas pertenecientes al renacimiento, manierismo y barroco jamás expuestas en México, incluye una obra maestra del gótico español, el retablo de la Adoración de los Magos, del denominado Maestro de Perea —pintor activo en Valencia a fines del siglo XV—, con el objetivo de comparar sus características y estilo con la Adoración de los Magos, de Pedro Berruguete.

 

Buena parte de la exposición está dedicada a la fuerza y pasión del Barroco con una especial atención a los artistas del Siglo de Oro español acompañados de otros pintores italianos. Dentro de este periodo se dedica una sección concreta a la escuela madrileña con ejemplos de Mateo Cerezo (Ecce Homo), Juan Antonio de Frías y Escalante (Inmaculada Concepción), Andrés Deleito (San Jerónimo penitente escuchando la trompeta del Juicio), Juan Carreño de Miranda (Inmaculada Concepción) y un lienzo de Cristo y la Samaritana en el pozo de la etapa madrileña del pintor granadino Alonso Cano (1601–1667) firmado con su anagrama que sigue de cerca la composición del mismo asunto de la Real Academia de San Fernando. Este singular cuadro de Colnaghi identificado en la tasación de 1673 entre los bienes de Francisco de Orcasitas en Madrid se compara para la ocasión con los dos lienzos de Cano del Museo de San Carlos (San Juan Evangelista con la copa envenenada y la comunión de la Virgen que perteneció antaño al célebre Retablo de la iglesia de Santa Paula de Sevilla).

 

Otro apartado no menos importante de esta sección está formado por algunos ejemplos de la pintura en Sevilla capitaneada por Bartolomé Esteban Murillo (1617–1682) con un lienzo de Job y su esposa, así como obras de Juan Ruiz Soriano (1701–1763), y de Valdés Leal (1622–1690). De la rica y variada escuela napolitana, se exhiben piezas de José de Ribera y Luca Giordano.

 

En el conjunto de la exposición una especial mención merece por su importancia y tamaño la Expulsión de los mercaderes del templo (259 x 245 cm) de Giovanni Francesco Barbieri (1591–1666), más conocido como el Guercino uno de los pintores más señeros del barroco en Italia y exponente de primer orden del clasicismo boloñés junto a su contemporáneo Guido Reni.

 

Con esta exposición de arte clásico se estrechan los lazos de diversos museos y mecenas y se establece un diálogo con una selecta muestra de piezas de la Galería Colnaghi, con obras del Museo Nacional de San Carlos, del Templo de San Felipe Neri, la Profesa, de las colecciones de Pérez Simón y Franz Mayer.

Hasta el 01 de octubre de 2017.