El Museo Nacional de San Carlos conserva una de las más importantes colecciones de arte europeo en nuestro país. Con orígenes en los talleres virreinales, de colecciones religiosas y particulares, a través de la Real Academia de San Carlos –después Academia Nacional de Arte–, estas obras llegaron a nosotros cargadas de significados, pero también de secretos. El Museo, al tiempo que resguarda las obras, ofrece nuevas maneras de estudio para su comprensión. De ahí la necesidad de renovar los acercamientos a la colección.

 

El Instituto de Investigaciones Estéticas y del Posgrado en Historia del Arte de la UNAM realizaron, bajo la dirección de las doctoras Elsa Arroyo y Clara Bargellini, estudios de técnicas de registro de imagen y análisis de obras por métodos no destructivos a diversas piezas del Museo Nacional de San Carlos.

 

Para llevar a cabo los análisis científicos de algunas pinturas y grabados de los siglos XVI y XVII, utilizaron métodos de imagenología –luz visible y ultravioleta–, métodos de imagenología y radiación infrarroja –reflectografía infrarroja y falso color infrarrojo–, rayos X, análisis de caracterización de material por métodos no invasivos –flourescencia de rayos X, espectroscopía de absorción y reflectancia con fibras ópticas (FORS), análisis estratigráfico de micro-muestras, y microscopías –óptica y electronica de barrido (SEM-EDX)–.

 

En este proyecto didáctico y de investigación, que se inscribe en el programa de estudios históricos y técnicos del Patrimonio Cultural del País del Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y la Conservación del Patrimonio Cultural (LANCIC), apoyado por CONACYT, se seleccionaron tres pinturas que, examinadas a fondo tanto desde la historia del arte como desde la física y la química, llevaron a descubrimientos en diferentes registros.

 

En el caso de la Virgen de la leche, se pudo confirmar la atribución al pintor florentino Jacopo Pontormo, a través de un acercamiento a las técnicas y materiales usados en la creación de la obra. De ahí se pudo profundizar en el significado de la composición en su contexto religioso y cultural.

 

La segunda pintura examinada, Las siete virtudes, todavía no puede ser atribuida con seguridad a su supuesto autor, Pedro de Campaña, por tratarse de un artista poco conocido. Sin embargo, la historia compleja de los cambios en la pintura, a través del tiempo, es sumamente instructiva. La ciencia permitió detectar las alteraciones en la obra y hasta proponer una aproximación a los colores originales.

 

La tercera pintura, El entierro de Cristo basada en una obra de Caravaggio, se enfrenta al problema de la copia en la historia del arte, un tema de gran interés para ese artista en particular, pero también para la historia de la pintura en la Nueva España y en el México del siglo XIX, cuando nuestros artistas conocían pocas obras europeas originales.

 

El tema de la copia y su papel fundamental en el desarrollo de la historia de la pintura en nuestro país animó a incluir algunos grabados de la colección del MNSC en el programa de estudio. El grabado de Fray Felipe de Rebaldi ha tenido relativamente pocas intervenciones a través del tiempo y, por lo tanto, sirve para entender las técnicas, materiales, usos y transformaciones de las estampas.

 

El San Jerónimo de Agostino Carracci ilustra las relaciones entre dibujos, grabados y pinturas en la creación artística del siglo XVII. El grabado de Cornelius Cort de El Pentecostés de Giorgio Vasari fue usado por Baltasar de Echave Orio y otros pintores en la Nueva España. Finalmente, la Serie de la vida de Tobías muestra la calidad de las estampas que llegaron a la Nueva España y el aprecio que se les tenía. No sólo fueron usadas por pintores novohispanos importantes, como Cristóbal de Villalpando, sino que esta serie fue convertida, junto con otras dos estampas, en una obra unitaria y enmarcada; es decir, se le otorgó un estatus análogo al de una pintura.


 Al aprovechar las ventajas de las comunicaciones actuales se llega a una mayor internacionalización de los conocimientos histórico-artísticos; así, al echar mano de las posibilidades que ofrecen tanto la ciencia como la tecnología se logran ver las piezas artísticas con, literal y conceptualmente, mayor profundidad. De esta forma en Secretos del arte. Historia y ciencia para el estudio de la colección del Museo Nacional de San Carlos, se exponen algunas de las obras estudiadas, junto con las explicaciones de los métodos y hallazgos de las nuevas investigaciones.

 

El espacio de inmersión permite que el visitante interactúe, experimente y reflexione en torno a las obras de la colección del museo, en un ambiente lúdico y de confianza.  En el marco de esta exposición, en el espacio de inmersión, se abordan tres temas principales: el patrimonio cultural, la relación entre arte y ciencia, y la técnica del dibujo y la pintura. Los visitantes encontrarán varios recursos didácticos que podrán explorar, así como la oportunidad de expresar libremente su opinión sobre las piezas y resignificarlas.