El Romanticismo surge en Europa a finales del siglo XVIII y hasta mediados del siglo XIX, casi simultáneo al Neoclásico, aunque de forma antagónica como un cántico de rebeldía contra el orden que se daba en este último. Esta corriente artística se da por primera vez en Alemania y posteriormente se extiende por Francia e Inglaterra manifestándose de maneras muy diversas. El artista adquirió protagonismo trasladando a un lenguaje personal sus temas, al buscar en la historia propia una fuente de inspiración. Este movimiento ha sido interpretado como un elemento clave en la formación de los nacionalismos