Con este término se hace referencia a los importantes cambios culturales y sociales de Europa en los siglos XIV al XVI, que señalan el paso de la Edad Media a la Moderna, centrada en el humanismo. Varios factores contribuyen al desarrollo de la pintura de este periodo: los descubrimientos de la perspectiva lineal, el uso de nuevos materiales - como el óleo-, y los avances en el estudio de la anatomía humana, que propicia la reaparición de un tema olvidado: el desnudo. Características de la pintura son el gusto por la línea, las formas cerradas, los paisajes de fondo y el uso de la perspectiva lineal.