La palabra Manierismo, además de utilizarse para designar aspectos estilísticos, se emplea para referirse tanto al periodo del arte italiano realizado entre 1520 y 1600, es decir, desde el Alto Renacimiento al Barroco, como al de otros países europeos. Entre las características de la pintura manierista se encuentra el alargamiento de la figura humana, las posturas forzadas, los inusuales cambios de escala, perspectiva e iluminación, el uso de colores vívidos, el sentimentalismo y la tensión, peculiaridades que pueden provocar que la obra llegue a ser perturbadora. Por otro lado, el Manierismo implica un estilo elegante, artificial y cortesano.